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3 marzo, / Ultra

Las Pelotas y Guasones: Dos leyendas por primera vez en México

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Las Pelotas y Guasones

Dos leyendas por primera vez en México

El 16 de febrero se hizo historia en la Carpa Astros. Por primera vez en México tocaron dos leyendas del rock argentino de finales de los ochenta y principios de los noventa: Las Pelotas y Guasones. Herederos del blues y el rock más alto —Bob Dylan, The Rolling Stones, Pappo y Sumo, entre históricos más—, estas bandas legendarias se brindaron por completo en una noche de esas que el universo parece haberse torcido con alguna magia particular haciendo posibles coincidencias inimaginables.

Cerca de las ocho ya había luces y público en la Carpa Astros. Los camioncitos de comida se habían provisto de choripanes y papas fritas, esperando en efecto una gran asistencia del público argentino que vive en la ciudad.

“Como un lobo” ligada con “Farmacia” y el público respondía “Porque yo soy lo que soy, no pretendas que yo cambie por vos”. Una pausa, alguien animando a “Mati”, el guitarrista Matiás Sorokin que con el gran Maximiliano Timczyszyn llevan bien arriba el rock de Guasones. Otros más pedían algunos de los temas clásicos de Guasones. La guitarra anunció “Pobre tipo”.

Te equivocaste, te la creíste,
sabemos el tiempo dice la verdad, veo que te sorprendiste.

Cantaba Facundo Soto acompañado del público. Siguieron con “Ya estoy subiendo”, la guitarra voladora hizo una pausa y Facundo dijo:

“Es un privilegio que estén acá, che. Tenemos veinticinco años tocando y es la primera vez, nunca es tarde”.

Arrancó el riff inolvidable de “Tan distintos”, y los chicos las coreaban dejándolo todo. “Facundo, mi mujer te ama”, gritó alguno. “Es muy grave… para ella”, respondió Soto con una sonrisa.

La batería anunció una balada rock de Parque de depresiones, “Me estás tratando mal”, y además de coros leales, la acompañaban los cada vez más frecuentes gritos de las damas enloquecidas por los ademanes sugerentes de Facundo Soto. Anunció entonces “un poco de rock and roll clásico” y siguieron con “Desiree (parte II)”.

Con dedicatoria para “los compañeros de la Plata”, se arrancaron con “Baila, baila”. El público entero cantaba “ve-ne-no-sas, ve-ne-no-sas” y los solos de guitarra subían por todo lo alto. Alguien pedía “La flaca Pili” y alguien más “Flores negras”, pero siguieron finalmente con “Heaven or Hell”.

“Un honor tocar con Las Pelotas. Todo nuestro respeto y admiración”,

dijo Facundo antes de anunciar la siguiente pieza de la lista.

“Una canción nueva que hemos tocado dos o tres veces, del disco que va a salir”,

así presentó “Canción para un amigo”.

Temazo infinito que será, sin duda, indeleble en cualquier alma que toque.

La noche siguió con “Pasan las horas”. “¿La están pasando bien?”, preguntó Facundo antes de continuar con “Down”. El baile siguió con “Infierno blanco”. “Esto ha estado de puta madre” dijo Facundo para dar paso a algunos agradecimientos y seguir con “Todavía”. Se hizo silencio apenas roto por los vendedores de cerveza, para dar paso a “Hay momentos”, con un coro intenso del público que se mecía despacio esperando la batería.

Siguieron algunos temas clásicos entre los clásicos del álbum Toro rojo: “Reyes de la noche”, “Gracias” y “Dame”.

Gracias por no volver
por estar lejos de mí.
Gracias por olvidar
lo que nunca te dí.
“Muchas gracias, México, hasta la próxima”,

comenzó la despedida. Sin pausa de por medio seguimos baile con “Dame” hasta el último platillazo.

Se hizo una pausa para montar a Las Pelotas y recargar las cervezas. No había más choripanes en los camioncitos de comida, la amistad argentina se había encargado de todos ellos. Ahí empezamos a notar que, quién sabe si en las cifras oficiales, pero en los hechos los mexicanos empezábamos a vernos los menos.

Se encienden las luces del escenario y comienza el coro “Vamos, las peloooo” entre el público que se hace su propia música para bailar. Grande y entusiasmado el público. Así recibieron a Germán Daffunchio, Tomás Sussmann, Gabriela Martínez, Gustavo Jove, Sebastián Schachtel y Alejandro Gómez, unas leyendas tomando el escenario.

Entrando a lo suyo arrancaron con “Cuántas cosas”, seguida de “Siento” y “Que podés dar” en hilerita y los argentinos nos enseñaban a bailar. Siguieron con “Ya no estás” que recibió el público coreando la guitarra desde el primer acorde y acompañando cada “sentir” Daffunchio con ese coro tremendo:

imaginando desde la cama
y no te encuentro en ningún lugar
quisiera verte esta mañana
para olvidarme que ya no estás

“Gracias, México” agradeció Germán Daffunchio. Para cuando llegó “Víctimas del cielo” ya había argentinos subidos en hombros de otros amigos, y camisetas volando por el aire. Y montada en el viento magnífico la gran Gabriela Martínez y su bajo que nos hacía llorar de hermoso.

“Es un gusto enorme, gracias por estar acá”,

dijo German como saludo durante la pausa.

La noche siguió con “Cómo se curan las heridas”, y llevábamos ya buen récord de baladas que habíamos aprendido a bailar con la intensidad del ska. Continuaron con “Siempre estará” y “Cerca de las Nubes”. El recorrido por la historia de Las Pelotas siguió con “Personalmente”, y el público en una sola voz correspondía: “personalmente creo, que todo esto es una locura”.

“Ahora vamos a tocar una que nos hizo famosos” anunció Germán. Y arrancaron con “Será”, el himno profundo de Esperando el milagro, y ese riff del principio nos puso a cantar y a bailar completitos, hasta dejar la garganta en

“será por ti, será por mí, será por todo lo que fuimos hasta el amanecer…”

acompañando la hermosa voz de Gabriela Martínez.

La noche siguió con “Como una estrella”, que acabó a capela con las palmas como compañía de la voz. “Bueno, ahora vamos a ver si saben bailar” anunció Germán, y empezó el funk de “Transparente” con una guitarra inmensa de Tomás Sussmann, como para alucinar.

Final abrupto y ovación que acabó con el momento glorioso de la noche. Un redoble de tambor dio paso a la trompeta de Alejandro Gómez con las notas de “Si Supieras” y los pies no tocaban piso más que para volver a volar para cantar el himno mundial de Las Pelotas.

Hermoso momento para vivirlo en México entre amigos argentinos.

Siguieron con “Hasta el fondo del río”.

“Y después que se cayó al río, se convirtió en pato” dijo Germán como introducción a “Escondido bajo el brazo”. Siguieron con “Bombachitas rosas”, que acompañaban las gargantas al compás de la guitarra, y, después de una pausa, “Era”, para culminar con “Esperando el milagro” y todos esperaban el anuncio de la batería para volver a bailar. Argentinos surfeando como si estuvieran en la orilla de la cornisa; “sobre la cornisa, sobre la cornisa” cantaban todos.

El baile se agitaba intenso cerca del escenario y no se detuvo. Se siguió derecho con “Sin hilo” y “Quizás no puedas”.

“Si quieren otra nos la van a tener que pedir” dijo Germán.

El público respondió con “Vamos las peloooo” y cuando volvieron venían dispuestos al puro baile. “Cuándo podrás amar”, “Capitán América”, pausa para cantarles otro poco “vamos las peloooo” y “Shine”, baile in crescendo. “¿Podemos hacer uno más?”, preguntó Germán, “¡Esto es algo de Sumo!” anunció y se arrancaron con “El ojo blindado” como broche perfecto para cerrar esta noche histórica de concierto arriba. No hay como Argentina para ponerle el baile y la música a una noche de universo enloquecido.

 

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