Loading

D

9 julio, / _Sandredg

Disfrute su vuelo.

svg24

“Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain… you are young and life is long and there is time to kill today” 

Sí, me lancé a un barranco en caída libre pero fue para ver si mis alas todavía servían. Planear es difícil, planear sin un viento que esté a tu favor lo es mucho más.

[dropcap] H[/dropcap]ace aproximadamente siete años que dejó de planear, entonce olvidó volar, y si no se vuela, tampoco se sueña. Para soñar hay que tener los pies poquito despegados del piso, no tanto como para soltar la mano que nos ancla al suelo. El dejar a un lado los sueños junto con sus vuelos nos mata lentamente, nos vuelven almas viejas, pesadas y amargadas que desquitan sus frustraciones con el mundo que dejamos formar alrededor, y lo peor, nos vuelven esclavos del “hubiera”, ese que dicen que no existe pero tanto eco hace de un pasado que no deja nacer un buen futuro.

Dejó de soñar hace siete años. Dejó de dormir hace cinco. Dejó que lastimaran su amor propio hace once y con el tiempo lo fue recuperando, lo hizo bien. Dejó el miedo a los… no, ese no puede dejarlo todavía, sigue vigente, manifestándose de las maneras más absurdas que se pueda imaginar. Ese señor miedo no tiene imaginación mutando en forma de araña, así de ridículo puede llegar a ser.

Ha mencionado sus fobias, todas con un fundamento válido, después de tantos años siguen vigentes, la mente es muy poderosa y relaciona de inmediato un miedo arraigado con la más mínima intención de superarlo. Su mayor miedo, desde que quiso morir pero su padre no lo permitió, fue aprender a nadar. Algo con lo que cargó por veintitrés años y no le permitía sentir el agua más arriba de los muslos porque comenzaba a sofocarse.

Hace menos de dos semanas su familia organizó una semana de vacaciones a las que accedió porque, tomando en cuenta la situación, siente que son las últimas en las que estarán juntos, no es fácil poder sincronizarse, mucho menos cuando hay matrimonios con hijos dentro de ella.

Hace siete días, dejó la bolsa que traía el miedo al lado de la piscina, practicó su respiración unos minutos antes y sin testigos, de un momento a otro se sumergió nadando de orilla a orilla. Su padre vio desde el segundo piso del departamento y bajó corriendo, aunque su rodilla no le ayuda, llegó lo más rápido que pudo e incrédulo de lo que estaba viendo se quedó fuera del agua, no más. Después llegó su mamá para presenciar lo mismo, ella tampoco creía lo que veía.

“- Ya era hora, tuvieron que pasar tantos años para que te decidieras”.

Todo era metafórico. Dentro del agua, aún con la desesperación de no saber respirar bien, la sensación de estar dentro sin pensar en otra cosa que no fuera el tener que llegar al otro extremo, el tener el 90% de la mente en blanco, el no sentir odio, ni dolor, ni preocupaciones, no pensar en pasado ni en futuro, solamente concentrarse en llegar, no había nada atrás, ni resentimientos siquiera, todo eso hacía que valiera la pena. Entonces su “yo cigoto” dijo que era lo más parecido a estar de nuevo dentro del vientre, y lo fue. Al momento de salir estaban papá y mamá como si fuera el día en que la mujer está en labor de parto, nerviosos, pero contentos. Ella había decidido dar un paso gigante por todo lo que representaba.

Hace algunos meses también decidió dejar de postergar algo que llevaba aplazando cuatro años. Y apostó lo que tenía para algo nada certero, aunque va con el cajón de las expectativas vacío no deja de sentir temor a lo que pueda llegar, con la vida aprendió que si no esperas nada, es difícil que algo logre decepcionarte.

 

Y es así como después de cuatro años estoy escribiendo esto en el departamento de alguien que conocí hace tres días y me ha dado la confianza de alguien que conoce de años atrás, con todo lo que pase, sigo creyendo en la gente.

Las palabras “miedo” y “tiempo” tienen las mismas vocales y una consonante en común a diferencia de que el segundo tiene una letra de ventaja, misma que el primero nunca tendrá, entonces, por lógica, debemos saber quien gana, ¿no?

Darle tiempo al tiempo pero no tiempo al miedo, no el suficiente para dejarlo que se convierta en tu hombre gris hasta que te consuma, no el suficiente para permitirle convertirte en alma vieja limitando tu alma viajera, no el suficiente para dejar pasar años que en un pestañeo son cuatro, otro pestañeo son ocho hasta llegar a veinte y ahí darte cuenta que nunca hiciste lo que querías por miedo en estado puro.

Ya me aventé y no sé qué siga. No espero nada, sólo retomar el vuelo si es que estas alas no están atrofiadas de tanto abandono y siguen siendo útiles. Si dejaron de funcionar, tampoco puedo culparlas, nunca hice nada para mantenerlas activas. Y como dicen por ahí “del suelo no pasas” y te aseguro que si te das un madrazo en la caída, siempre habrá alguna mano dispuesta a ayudarte a levantar y una persona a curarte esos golpes.

 

Quizá, para aprender a volar de nuevo.

 

The time is gone 
The song is over 
Thought I’d something more to say. 

 

 

 

svg

What do you think?

It is nice to know your opinion. Leave a comment.

Déjanos un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Loading
svg

Quick Navigation

  • 1

    Disfrute su vuelo.

A %d blogueros les gusta esto: