Tarde de lluvia ligera. Para las siete ya estaban los chicos sentados afuera del Caradura esperando por Maxi Prietto que ofrecía un concierto en solitario que se antojaba para grabarse por siempre en la memoria.
Tarde de lluvia ligera. Para las siete ya estaban los chicos sentados afuera del Caradura esperando por Maxi Prietto que ofrecía un concierto en solitario que se antojaba para grabarse por siempre en la memoria.